Para convertirse en leyenda hay que trascender a la muerte, trascender al silencio…Los grandes hombres, esos que se incrustan en la memoria colectiva y que estampan su legado en las futuras generaciones, lo consiguen. Son solo algunos los elegidos. Paradojas, opuestos, dialéctica de la vida, la desaparición física de los mortales es el momento preciso en que se enfrentan al umbral que les permite caminar a través de ese sendero que los eleva a un pináculo superior.
Tiene mérito inconmensurable cuando se hace alejado de la cobertura mediática reservada a los privilegiados de la sociedad, a los que nacieron con la cancha cuesta abajo, a los bendecidos del sistema. Es un intangible alejado de cualquier cálculo aritmético. Simple, no hay vara que permita medir la magnitud de su estampa.
“Palito“, así lo apodaban. Pero un palito firme, con carácter, energía. Fumador incansable, herencia quizás de las innumerables ocasiones en las que debió llegar a apagar incendios. Que lo digan los hinchas de Deportes Concepción, que lo reafirmen los de Rangers.
En el “Conce”, este argentino nacionalizado chileno, hizo historia. Vistió la lila con “garra y corazón”, como las letras del himno lo exigen. 1975 fue su primer año en el “León“, zurda que volvería a prodigarse como creador de los penquistas en 1978-79 y 80. Sus orígenes fueron como puntero pero su talento lo llevó a una posición reservada para los más grandes del fútbol.
Deportes Concepción se cruzaría en su camino una y mil veces. Estaba en su ADN y por ello lo dirigió en 1989 y 1990. Posteriormente desde el 93 al 96 para luego sentarse en el banco del por entonces Estadio Regional de Concepción a impartir sus órdenes en 2001-2007- 2009 y 2010.
“No ha tenido nunca el reconocimiento necesario”, nos asegura Ilich Rivas, estadístico que nos facilitó los datos de sus campañas. “Estuvo muchos años de técnico, más de 300 partidos, desde Primera B hasta Copa Libertadores, eso va desgastando la relación con el hincha. Ahora que murió, la gente se va a pegar el alcachofazo de que era más importante de lo que parecía. No era solo el bombero que llegó a salvar el equipo en tres oportunidades, era un referente”, afirma.
Para el recuerdo quedará la campaña de 1994. Había asumido a fines de 1993, tratando de conseguir la permanencia en primera. La misión fue imposible y se abocó de inmediato a la preparación del torneo de ascenso. Fue campeón en una competencia para el recuerdo, ya que superó en cerrada disputada a Huachipato y Fernández Vial que remataron segundo y tercero, respectivamente. Vencer a los rivales clásicos siempre tiene un condimento extra.
Los salvó en 2007 en primera, en 2009 enmendó un rumbo que los llevaba directo a tercera división. Recibió al equipo último en el Apertura, nada pudo hacer durante ese semestre pero de cara al Clausura, demostró su sapiencia. Metió mano, finalizó quinto y en un tranquilo noveno lugar de la general. Otra vez había extinguido las llamas.
La Copa Libertadores le tendría reservado un capítulo especial en 2001. El equipo no caminaba; para variar recibió el llamado solicitando ayuda. Dispuesto a asumir, logró lo que parecía imposible. Deportes Concepción avanzó a octavos de final, tras superar a San Lorenzo, campeón argentino y a Jorge Wilstermann de Bolivia. Estaban prácticamente eliminados pero Cavalleri escribió otra historia. El poderoso Vasco da Gama sería el verdugo lila.
“Para mí es un ídolo, llega como jugador el 75 y se va como entrenador el 2010. Iba y volvía, venía a arreglar condoros”, enfatiza Rivas. Y eso era, un experto en sacar rendimiento de la nada.
Rangers 2010: “San Palito”
Si los hinchas del “Conce” saben de sufrimientos a lo largo de su historia, los de Rangers no se quedan atrás. Es el equipo que más veces ha descendido a Primera B, pero nunca ha estado en Tercera División y eso se defiende. Después de todo pasas a ser un equipo amateur.
Todo parecía perdido en 2010. Los piducanos no encontraban el rumbo, habían partido bien pero tras el terremoto, la campaña se vino abajo. Algunos extranjeros emigraron, el club estaba en quiebra, no contaba con el Fiscal de Talca que estaba siendo remodelado. 7 fechas sin ganar y Provincial Osorno que los alcanzaba en el último lugar. El torneo estaba dividido en zonas, norte y sur y el último jugaría el partido del terror con el peor del norte. Ese año fue Copiapó.
Rubén Vallejos fue cesado y en el mercado no había otro más indicado que “Palito”. Terminaría siendo, “San Palito”. No partió bien, derrota ante Puerto Montt 2 a 1, pero luego se impuso a Lota en partido pendiente 2 a 1, superó a Unión Temuco por la mínima diferencia, le ganó de visita a Naval 1 a 0 y doblegó a su rival directo, Osorno 3 a 2, remontando de modo heroico. Luego terminaría con un empate ante Lota y caídas frente a Deportes Concepción y Puerto Montt. Había cumplido la misión y salvó al rojinegro con 10 puntos de ventaja sobre los “Toros”. Poco le faltó para clasificarlo al octogonal final. Sus instrucciones aún resuenan en los oídos de sus pupilos…
“Que en paz descanse don Fernando Cavalleri. “Palito”: Gracias por darme la oportunidad y gracias por salvar a Rangers en su peor momento, momento en el que el club estaba en proceso de quiebra, varios abandonaron el barco, jugadores y dirigentes. Gracias fútbol por darme la oportunidad de conocer a estas lindas personas”, fue la dedicatoria de Juan Luis Mora, otrora portero de los rojinegros a uno de sus maestros. Descanse, “Palito”.
Estadísticas Deportes Concepción: Ilich Rivas
Estadísticas Rangers de Talca: Marco Rojas
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