Fuerte autocrítica en Ñublense tras perder toda opción en el campeonato

Por @Pablo_sepúlveda

Hay veces en las que el silencio vale más que mil palabras, reflexiones o análisis. Y eso aconteció el domingo en los camarines del estadio Fiscal de Talca, en particular en el vestuario de Ñublense, cuadro que cayó por la cuenta mínima frente a Rangers, sepultando así cualquier opción matemática de llegar a la postemporada. Los «Diablos Rojos» deberán estar otra temporada en el ascenso.

Con esa amargura y quizás sin explicaciones para el rotundo fracaso de su escuadra, Fernando Díaz optó por el silencio. Se quedó largos minutos en el camarín, cuando todos sus jugadores ya estaban en el bus esperando partir a Chillán y encontrar algo de tranquilidad en medio de un tormentoso semestre.

Vana espera de todos los medios de comunicación apostados a la espera del estratega. Simplemente no salió y cada equipo levantó su puesto sin recoger las declaraciones del técnico.

Quienes si dieron explicaciones por la magra travesía en Primera B fueron los jugadores. El primero en enfrentar los micrófonos fue Sebastián Toro, quien realizó un crudo análisis del momento del rojo.

«El fracaso fue desde antes, el equipo estaba para pelear con Temuco arriba. Hay que ser profesional, tenemos que ganar en casa y salir a amargar a Everton que viene en un bajón. Fueron muchos los detonantes, se nos lesionaron un par de jugadores. De los trece partidos que jugamos, en dos o tres tuvimos a los hombres que quería el técnico», expresó.

«Desde que le ganamos a Everton la rueda pasada, pensábamos que íbamos a pelear arriba con Temuco. Los hinchas pueden opinar lo que quieran, tengo que estar con el grupo, estamos unidos y hay que seguir con eso. La gente de afuera no sabe lo que nos ha costado, es su perspectiva contra la de nosotros que sabemos lo que entrenamos día a día», agregó.

Por su parte, Santiago Morandi también realizó una autocrítica. El uruguayo, uno de los rescatables de la temporada, reconoció que «fuimos irregulares, sabíamos que era un campeonato muy parejo. Quedó demostrado, salvo Curicó y Temuco se podían ganar todos de local o de visita. Nunca llegamos a tener esa regularidad que más allá de obtener buenos o malos resultados, te da esa confianza de saber a lo que jugamos».

El charrúa prosiguió sus reflexiones reconociendo que la eliminación no se debió al traspié en Talca. «Hoy se perdió totalmente pero ya hace un par de partidos la teníamos muy dura. Después de perder con Coquimbo ya se había complicado mucho. Hubo equipos más regulares y merecedores de clasificar».

Aunque restan dos partidos, en Chillán saben que es tiempo de comenzar a proyectar el próximo torneo. Al igual que Sebastián Toro, Morandi finaliza contrato al cierre del certamen por lo que su futuro es una total incertidumbre. «Mi contrato se renovaba si ascendíamos, ya quedó descartada esa posibilidad, cuando termine el torneo seré jugador libre con el pase en mi poder. Es un club muy lindo, me gustó tanto el club como la ciudad. Son cosas que juegan a favor pero hay que ver todas las opiniones, me encantaría seguir».

Otro que tuvo un buen desempeño, al menos en el Fiscal de Talca, fue Octavio Pozo. El mediocampista aseguró que «hay que ser autocríticos, empezar por uno mismo. Es lamentable, en el primer tiempo nos costó mucho, en el segundo con más actitud tuvimos más cercanía al arco. Estamos fuera de todo y hay que terminar estas dos fechas que quedan como profesionales que somos y dejar a Ñublense mejor parado».

Por último, el zaguero Sergio de la Valle apuntó que «siempre pensamos que podríamos clasificar a la liguilla, matemáticamente teníamos posibilidades. Lamentablemente no se nos dio, Rangers nos hizo un gol tempranero, quedamos afuera, son las cosas del fútbol, no siempre los mejores planteles están arriba. No amarramos los puntos de local que debíamos amarrar, la irregularidad es culpa de nosotros los jugadores».

Difícil momento para Ñubense, muchas situaciones deberán corregirse. Un equipo que en la cancha no respondió a las expectativas y un incierto panorama institucional con una parte de la hinchada en franco quiebre con la sociedad anónima que dirige el club. Los días de glorias se ven lejanos, aunque las crisis siempre pueden representar una oportunidad para enmendar el camino.